El Santísimo y Germania la ciudad nazi

Feat: Henry Buitrago Alba*

Artista profesional, docente especialista en Cerámica, con 25 años de trayectoria. Estudia en Universidad de Granada - España. Doctorado en Educación: Currículo, Profesorado y Dirección de Instituciones Educativas. Trabaja en Universitaria de investigación y desarrollo. Con 117 metros de altura Arco del Triunfo fue diseñado – en la instrucción expresa de Hitler – para llevar el nombre de la Alemania de 1,8 millones de caídos de la Primera Guerra Mundial grabada en sus paredes. De igual manera masiva, habría alojado cómodamente su homónimo parisino debajo de su arco. Vinculación de estos monumentos a lo largo de los nuevos ejes sería una plétora de nuevos edificios, civiles y comerciales, que flanquean amplias avenidas, obeliscos ornamentales, un lago artificial y una enorme ‘circo’ salpicado de estatuas nazi.
Hilter cuando ordeno invadir Paris exigió que no bombardearan ni el Arco del Triunfo ni la Torre Eiffel teniendo en cuenta que las necesitaba como referencia para sus construcciones monumentales en Germania (Nuevo Berlin). Algo similar plantea el gobernador de Santander Richard Aguilar y sus asesores respecto al “Santisimo” al ordenarlo construir en medidas superiores al Cristo del Corcovado de Brasil, para superarlo y buscar con esto que este nuevo monumento monumental se convierta en referencia visible de la religiosidad de la región para el reconocimiento internacional.

El propósito es el mismo, tanto Aguilar como Hitler siguen las teorías de Goebbels, segundo al mando de la maquina de guerra de extrema derecha mas sangrienta que ha existido:
1. Principio de simplificación y del enemigo único. Concentrar la ideología en un ícono particular, y de igual forma reducir a todos los posibles contrincantes en una sola imagen enemiga.

2. Principio del método de contagio. Encasillar bajo una categoría única las posibles vertientes adversas.

3. Principio de la transposición. Adjudicar los errores propios al enemigo, negando toda responsabilidad ante la población y distraerla del origen del hecho.

4. Principio de la exageración y desfiguración. Desvirtuar hechos y declaraciones a favor del régimen. Mientras más grandilocuente y persuasivo, mejor.

5. Principio de la vulgarización. Llevar tu discurso a las masas implica reducirlo en apariencia a su nivel de entendimiento, con el fin de captar la mayor parte de la población. Aprovechar las limitaciones analíticas de la masa.

6. Principio de orquestación. Establecer un discurso reiterativo y sin fisuras ideológicas, aunque no sea honesto. Según Goebbels, “si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.

7. Principio de renovación. La emisión constante de información no sólo distrae al público de los temas que más aquejan a la nación, sino que sobrecoge al rival que no puede abarcar todo el contenido que enfrenta.

8. Principio de la verosimilitud. Legitimar tu discurso a partir de piezas o fragmentos de información verídica.

9. Principio de la silenciación. Desechar y eliminar los temas sobre los cuales el régimen no tenga respuesta, y minimizar los aspectos favorecedores del enemigo imponiendo una presencia silenciadora en todos los medios posibles.

10. Principio de la transfusión. Explotar y promover actitudes y sentimientos viscerales, como el odio o los prejuicios, que se transformen en conductas establecidad que favorezcan al régimen.

11. Principio de la unanimidad. Convencer a las masas de que hay una simpatía unánime por el gobierno y sus líderes.

Santander que ha sido cuna de verdaderos lideres que brindaron su vida en aras de la libertad; con espíritu corajudo y con carácter no pueden sucumbir ante el manejo ideológico que pretenden los gobernantes, mas ahora que se avecinan unas elecciones que buscan perpetuar esas intenciones valiéndose de las condiciones económicas similares a las vividas en los años 30 en Europa que determinaron la conciencia de clase y por lo tanto la acción política de las masas. Según este planteamiento, no habría otra fuerza más poderosa que la realidad económica para mover a los individuos hacia una determinada ideología política que debería corresponder a sus intereses.

Es decir, en teoría, durante la crisis económica que azotó el mundo a partir de 1929, las masas deberían haber apoyado a las izquierdas porque solamente éstas defendían sus intereses frente a la explotación capitalista despiadada, y los nazis deberían haber carecido casi de de seguidores entre los obreros y las clases medias en peligro por la crisis porque “su esencia se presentaba como la expresión más extrema de la reacción política y económica. El nazismo tomó fuerza en la medida que fueron condicionados psicológicamente a a no ver otra opción.

* Artista profesional, docente especialista en Cerámica, con 25 años de trayectoria. Candidato a Doctor en Educación por la Universidad de Granada -España. Catedratico de la Universitaria de Investigación y Desarrollo -UDI.

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