Apagar y Orar!!!

Feat: Daniel Corzo Arévalo

*Articulo escrito en un día de enfermedad pasajera e inesperada en mi vida*

Pocas veces me encuentro en mi casa descansando, la vida tiene sus responsabilidades y para cumplirlas tengo que dedicarle la mayor parte de mi tiempo, pero, aprovechando que ayer, según la Doctora que me atendió en la clínica “Mi Cerebro colapso y mi cuerpo necesita descanso”, pude leer un libro que un pastor americano escribió en los años 1910. Su nombre es E. M. Bounds y el libro se enfoca en la importancia, la responsabilidad y los resultados de la oración. Bounds decía que aunque el poder de la oración no se debe medir con el reloj, es importante entender que nuestros días deben estar saturados de periodos largos de oración, a solas con Dios.

Para sustentar su exhortación y como una evidencia del poder que produce una vida de oración, el autor hace mención de varios hombres de Dios de siglos atrás. Entre ellos, cita una frase de Martin Lutero que decía: “Si dejo de pasar dos horas en oración cada mañana, el enemigo obtiene la victoria durante el día. Tengo muchos asuntos que no puedo despachar sin ocupar tres horas diarias de oración”.

 Cuando yo medito en estas cosas, me invaden una mezcla de culpa y convicción. Pues no es la primera vez que he leído una referencia, a los tiempos de oración que pasaban los hombres de antaño.

Pero al finalizar la tarde, cuando terminaba de leer un capítulo del libro, casi como un consuelo, un pensamiento llegó a mi mente. Me puse a pensar que aquellos hombres tuvieron la “dicha” de no tener televisores, internet, ni teléfono. Y como no disfrutaron de las bondades de la tecnología, gozaban de una mayor cantidad de tiempo que podían dedicarlo a Dios. Y contemplé esa conclusión, seguramente tratando de encontrar alguna razón para justificar nuestra escasa vida devocional.

 De pronto, un versículo llegó a mi mente, casi como una reprensión. (Es peligroso memorizar versículos, pues corres el riesgo que Dios te lo recuerde cuando lo necesites)

 “Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas” (Lucas 10:41)

 Mientras meditaba, recordé que en los tiempos de Jesús, tampoco habían celulares, televisores, ni internet. Y a pesar de esto, la gente también tenía ocupaciones y distracciones, como Marta. Me di cuenta que aunque no tenían cable, ni facebook, ni twitter, ni iphones, Marta encontró algo en que ocuparse. Y esa ocupación le impedía sentarse a los pies de su Maestro. Como todas las cosas que tenemos hoy, que nos roban el tiempo que debemos dedicarlo a nuestro Maestro.

 Hay veces, la actividad más importantes de mi vida se llama: apagar. Apagar el celular, el cable y el internet.

 Advertencia: Algunos libros son muy peligrosos cuando los leemos.

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