Desarrollo a Escala Humana

Feat: Daniel Corzo

 

Antes de iniciar la lectura del articulo recomiendo la visualización del siguiente vídeo : La historia de las cosas

DESARROLLO A ESCALA HUMANA:

UNA OPCIÓN PARA EL FUTURO

 

A lo largo de la historia han existido personas y organizaciones utópicas, generosas, inteligentes, fuertes, sólidas… que han provocado cambios importantes en la sociedad, ¿Qué es lo que ha pasado hasta ahora, que pueda explicar por qué esos cambios no terminan de transformar las estructuras de manera estable a favor de todos? Entonces ¿No se puede cambiar? ¿Dónde está lo alternativo?

Lo alternativo, es siempre una elección real y posible entre dos cosas, dos modelos, dos teorías, dos principios, valores, actitudes, personas… pero hace falta que haya al menos dos diversas para poder elegir. Y las respuestas dependen básicamente de nosotros mismos, de nuestra actitud y del método de participación y organización que utilicemos. Sin embargo en los tiempos que vivimos actualmente, sería una osadía decir que hay otro modelo completo alternativo, que sustituya al actual, porque sería tanto como decir que hay otra población capaz de sustituir a la actual.

Lamentablemente la realidad es que la población en general estamos culturalmente secuestrados, intelectualmente domesticados, espiritualmente dormidos o distraídos, físicamente abotargados, políticamente manipulados o confusos y económicamente hipotecados.

En nuestra sociedad actual impera una forma de entender la economía y su rentabilidad económica y financiera, basada en unos valores que no tienen nada que ver con la ética, la responsabilidad social y el desarrollo endógeno y armónico de los pueblos y territorios. Esta forma de entender e imponer el valor del beneficio financiero por encima de cualquier otro valor social, cultural y humano se ha venido globalizando a nivel planetario y en los últimos años ha acelerado aún más su omnipresencia, de tal manera que la globalización económica e ideológica que se ha adueñado de nuestro mundo, unido al avance de la sociedad de consumo, hacen cada vez más difícil que de forma natural nazcan y se articulen experiencias de carácter social en lo económico. Efectivamente, la concepción de una economía cada vez más carente de elementos ideológicos o éticos y la aceptación de la racionalidad y el utilitarismo como criterios de comportamiento fundamentales en la toma de decisiones en la economía cotidiana, suponen una pérdida de conciencia de la responsabilidad del comportamiento del homo economicus enel que parece haberse convertido el ser humano.

Admitir que la economía, hoy en día y desde tiempos de Adam Smith, sea una ciencia que se ocupa de la escasez y su administración es dejar de lado aspectos importantes que tiene que ver con las personas, en especial con las más vulnerables, para haberse centrado más en los recursos, en las cosas.

La Economía que aquí se presenta –desarrollo a escala humana- intenta ser una alternativa a la crisis combinando una forma ética, recíproca y cooperativa de consumir, producir, intercambiar, financiar, comunicar, educar y desarrollarse para así promover una nueva manera de pensar y de vivir. Los aspectos diferenciales de ésta estarían en su forma de organizarse autónoma e independiente, autogestionada; en la utilidad social cultural y/o medioambiental de sus proyectos; en la propiedad y el control social de los procesos, que necesariamente hace referencia a la participación; el arraigo territorial, la democracia real, y la necesaria sostenibilidad económica, mediante la autosuficiencia financiera.

Conectar estos valores con la visión de Manfred Max Neef sobre la relación entre economía y sociedad es un interesante reto y es por ello que el punto de partida se evidencia con los diferentes tipos de satisfactores para distintas necesidades, Manfrend Max-Neef Economista chileno y premio nobel alternativo de Economía, a principios de los años 90 postuló que el desarrollo había que explicarlo a escala humana y que, necesariamente, “una teoría de las necesidades es una teoría para el desarrollo”. Parte de la idea de que el mejor proceso de desarrollo es el que permite elevar la calidad de vida de las personas, y que la calidad de vida depende de las posibilidades que se tengan de satisfacer adecuadamente las necesidades. Partiendo de los siguientes tres postulados[1] se llega a diferenciar necesidad de satisfactor y se construye una matriz de necesidades-satisfactores

  1. El desarrollo se refiere a las personas y no a los objetos
  2.  Las necesidades humanas son finitas, pocas y clasificables
  3. Las necesidades son las mismas a lo largo del tiempo

Esta matriz es básica para comprender una sociedad concreta, en el sentido que explica cuales son las cosas que esa sociedad prima sobre otras. Un estilo de vida hedonista tendrá una matriz de necesidades-satisfactores muy diferente de un estilo de vida basado en los valores de la naturaleza o de la justicia social. Incluso no sería descabellado quizás realizar esta matriz para cada individuo, como herramienta de autoanálisis y toma de conciencia de lo que cada uno necesita para vivir de acuerdo a sus valores y creencias. La forma en que cada persona decide satisfacer sus deseos de libertad, identidad, ocio, afecto….contrastada con lo que uno cree y piensa puede ser un buen punto de partida para una crítica a ese modelo de consumo.

 

Es necesario completar esta matriz con la clasificación que Max Neef hace de los satisfactores en: violadores o destructores, pseudosatisfactores, inhibidores, singulares y sinérgicos. Así, un satisfactor violador o destructor, cuando trata de satisfacer una necesidad destruye otra. Estimula pues una falsa sensación de satisfacción

Los pseudo-satisfactores vienen inducidos por publicidad y más que satisfacer una necesidad, lo que hacen es crear una y simultáneamente ofrecer una falsa sensación de tranquilidad al darle solución cortoplacista. Por su parte los inhibidores, debido al modo en que satisfacen (sobre satisfacen) una necesidad, impiden la posibilidad de satisfacer otras. Los singulares, como su propio nombre indica satisfacen una sola necesidad y son neutros respecto de las demás mientras que los últimos, los sinérgicos satisfacen, estimulan y contribuyen a la satisfacción de más de una necesidad.

La maximización del valor para el accionista, sacrosanto paradigma del fin último y razón de existencia de las empresas para el sistema capitalista, sería un ejemplo de los primeros si, cuando se trata de aplicar, se hace en detrimento de los trabajadores, de su salario, de su salud o mediante la sobreexplotación de los recursos naturales del planeta. El capitalismo salvaje, puro, es lo que ha venido haciendo. Para satisfacer la necesidad de rentabilidad del inversor destruía la necesidad de subsistencia de personas y del propio planeta. Pseudo-satisfactores e inhibidores son elementos presentes cotidianamente en nuestra cultura del consumo: usar y tirar, adquirir cosas materiales que nos hacen sentir más guapos, más jóvenes, más saludables….

“El Desarrollo a Escala Humana apunta hacia una necesaria profundización democrática. Al facilitar una practica democrática as directa y participativa puede contribuir a revertir el rol tradicionalmente semi-parternalista del estado latinoamericano, en rol estimulador de soluciones creativas que emanen desde abajo hacia arriba y resulten, por lo tanto, mas congruentes con las aspiraciones reales de las personas.” [2]

Cuando se cuestiona el crecimiento económico, inmediatamente se piensa que la alternativa es volver a la época de las cavernas, perder todo lo que hemos ganado con el progreso; sin embargo, existen alternativas claras a este devastador sistema económico que tiene como consigna el crecimiento sin importar sus consecuencias.

Para comprender estas alternativas, primero hay que reconocer cuales son los estándares actuales para medir el desarrollo de nuestras sociedades: Simplemente se iguala desarrollo con crecimiento económico, como si la adquisición de “cosas” fuera todo lo que importa. Por lo tanto, en la mayoría de los países del mundo se mide el Producto Interno Bruto (PIB), que es la suma de bienes y servicios consumidos en un lugar determinado durante cierto periodo de tiempo (por lo general, en un país durante un año).

El PIB aumenta sólo cuando se consumen más bienes y servicios que en el periodo anterior. Por ejemplo, para una compañía que fabrica automóviles, que vendió 500.000 vehículos en el año 2010, solo se considerará crecimiento positivo si vende más de medio millón de unidades en el año 2011, sin importar las condiciones de las carreteras del país, el nivel de contaminación u otros factores sociales y ambientales en los que su negocio podría tener impacto. Es por ello que Roberth Kennedy afirmo en 1986 que “El PIB lo mide todo, excepto lo que hace que valga la pena vivir la vida”

En consecuencia, el crecimiento económico se alimenta a sí mismo; es un crecimiento sin motivo ni razón, y que en nada va ligado al bienestar de las personas. Es altamente absurdo que el desarrollo de un país se mire sólo a partir del crecimiento económico, ya que sabemos que el aumento de bienes en ninguna medida asegura la felicidad humana.

Es donde Manfrend asegura que, el desarrollo se asienta sobre tres pilares: la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales tanto de naturaleza existencial (ser, tener, hacer, estar) como axiológica (subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad y libertad); la autodependencia (basada en la participación en las decisiones, la creatividad social, la autonomía política y la tolerancia frente a la diversidad de identidades); y la articulación orgánica de los seres humanos con la naturaleza y la tecnología (se trata de diseñar y utilizar tecnologías eco-humanistas que garanticen la sustentabilidad de los recursos naturales para el futuro).

La sociedad parece estar cambiando de forma de pensar de manera importante en los últimos años. Parece que vivir de manera parcelada, ocio, solidaridad y opción de vida comienza a plantear comportamientos y acciones que van más allá de las actuaciones puntuales para cada uno de estos ámbitos. Así la gestión del patrimonio privado, de los bienes de cada persona, está perfectamente relacionada e integrada en cómo los seres humanos entienden, defienden y cuestionan el mundo en el que viven. En este caso la de hacer y llevar a cabo una Economía a Escala Humana más justa con los demás y más respetuosa con el Planeta.

BIBLIOGRAFÍA

 

Max- Neef, M. (1996) Desarrollo A Escala Humana, Una opción para el Futuro. Cepaur Fundación Dag Hammarskjold.


[1] Max- Neef, M. (1996) Desarrollo A Escala Humana, Una opción para el Futuro. Cepaur Fundación Dag Hammarskjold. Paginas 25-28

 

[2] Max- Neef, M. (1996) Desarrollo A Escala Humana, Una opción para el Futuro. Cepaur Fundación Dag Hammarskjold. Pagina 15

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